MUESTRAS DE PROCESO

I° muestra abierta del Proyecto Audios Coreográficos.
18 de Abril de 2017
Departamento de Danza, Facultad de Artes Universidad de Chile.

Afiche de invitación

 


Sobre el audio coreográfico

(Texto leído durante la primera 1° muestra pública, el día 18 de abril 2017)

Audios coreográficos es un proyecto de investigación y creación artística que explora material y disciplinarmente la danza contemporánea, desde la pregunta por la posibilidad de crear una obra utilizando medios narrativos, subjetivos y/o imaginarios de almacenamiento o soporte de la danza. En otras palabras, el objetivo de este proyecto es acceder a lo coreográfico desde vías experienciales, dejando a un lado los medios de documentación audiovisual del hecho o evento escénico.

La pregunta que se plantea el proyecto es netamente formal, y atiende al problema del material artístico; uno que es producido silenciosamente por la misma danza. La operación que se realiza para obtener este corpus material comprende el envío de una convocatoria (cerrada, hasta ahora) a cincuenta y dos personas involucradas en el campo del arte (y de la danza); intérpretes, coreógrafos, personas cercanas, mujeres y hombres, entre otras, a quienes se les solicita crear una pista de audio de un minuto de duración, en la cual se relate o proponga una forma de guardar verbalmente o sonoramente lo coreográfico. Las pistas de audio recibidas constituyen el material esencial de este proyecto, y reciben el nombre de audios coreográficos. A partir de la conformación de un archivo de estos metarrelatos, lo que se proyecta es producir un collage imaginario que muestre el remanente escénico de la danza, en otras palabras, lo que queda en el sujeto de lo visto, interpretado o experimentado.

Las operaciones siguientes a la obtención del material son las de archivar, escuchar o enfrentar, interpretar, y luego editar o superponer. El enfrentamiento ante el audio coreográfico sucede sesión a sesión de trabajo junto al equipo, conformado interdisciplinarmente por Daniela, Camila, Vicente, Josefina y Paloma. Este equipo se posiciona políticamente ante el audio, en el sentido en que, luego de la escucha, viene la decisión editorial. ¿Qué es lo que suena?, ¿qué es lo que evoca?, ¿cuál es el cuerpo presentado en el audio?, ¿cómo enfrentar el cuerpo ante el estímulo auditivo?, ¿qué hacer con las palabras, si es que las hay, o qué hacer ante los silencios, las pausas, los estruendos? , ¿si el audio contiene instrucciones, obedecer o desobedecer? Son todas preguntas que surgen y que, como interlocutores respecto del audio, deben resolverse con el cuerpo.

Durante el trabajo de taller, sesión a sesión se estudian las posibilidades de movimiento, del cuerpo y del universo sonoro de cada una de las cincuenta y dos partes de la obra, un audio a la vez. Los audios coreográficos son archivos pensativos, y como tales, producen en el equipo y en la intérprete inquietudes que se conectan con la propia experiencia disciplinar.

Ahora, poniendo de lado el ámbito metodológico, y del cómo se ha llevado a cabo o se han hecho las cosas hasta ahora dentro del proceso de creación artístico, podríamos hablar brevemente o introducir algunas inquietudes o resonancias con respecto al fenómeno estético que se presenta en la formulación del proyecto, y que, como se mencionaba sin explicar en un principio, tiene que ver con el material silencioso que produce la experiencia de la danza. En el breve ensayo “Hacer audibles fuerzas que en sí mismas no lo son”, Deleuze plantea la relación entre la materia y la fuerza, en donde la materia ya no solo se articula como un fenómeno perceptible en el orden de las formas visibles, sino que es capaz de capturar las fuerzas que lo trascienden: la fuerza del devenir de la danza en el sujeto: aquellos movimientos, sensaciones o frases que rondan en la imaginería del sujeto que experimenta, desde diferentes posiciones y perspectivas, la danza. Capturar la fuerza de lo que nunca se dice que es la danza, o lo que nunca ha sido bailado, coreografías nunca realizadas, de lo que queda de la danza tras atender a la función, o  danzas que solo tienen su pulsión en el terreno de lo verbal, del recuerdo del movimiento, es decir, que el material es capaz de hacer perceptible las fuerzas imperceptibles de lo coreográfico. A través de los audios coreográficos lo que se investiga es la posibilidad de hacer visible la fuerzas de la danza que en sí mismas no son danzas, sino que remanentes de ella: recuerdos, evocaciones, resonancias, paisajes, etcétera. Parafraseando a Deleuze, y cambiando las disciplinas que el autor nombra, se puede decir entonces, que la danza ya no es solamente cosa de los bailarines o coreógrafos, en la medida en que las fuerzas de la danza no se constituyen exclusivamente con el acto de bailar, sino que el material artístico trae en sí mismo la fuerza de las percepciones de todo aquel que desee capturar la danza (o una danza) en un minuto.

Paloma Rex

 

Registro audiovisual:


II° muestra de proceso
La Vitrina: XVI Encuentro El proyecto Artístico Escenas al Siglo XXI: Policéfala o La escena sin autor.

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Registro Audiovisual:

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